Jung sobre catolicismo e protestantismo

41NlCBaVVcL._SX316_BO1,204,203,200_Tras derribar algunos de los muros que la Iglesia había puesto el mayor cuidado en levantar, el protestantismo empezó de inmediato a experimentar en propia carne los efectos cismáticos y desintegradores de la revelación individual. Tan pronto como se echaron por tierra las barreras del dogma y tan pronto como el rito se vio despojado de la autoridad de su eficacia, el hombre se vio enfrentado a la experiencia interna sin la protección y la guía de un dogma y un culto que representaban la quintaesencia incomparable tanto de la experiencia religiosa Cristiana como de la pagana. En lo esencial, el protestantismo se vio privado de todos los más finos matices de cristianismo tradicional: la misa, la confesión, la mayor parte de la liturgia y la función mediadora del sacerdote.

Me veo obligado a poner de relieve que esta última afirmación no es ni tiene la intención de ser un juicio de valor. Me limito a consignar los hechos. Para compensar la desaparición de la autoridad de la Iglesia, el protestantismo reforzó la autoridad de la Biblia. Pero la historia nos enseña que es posible interpretar ciertos pasajes bíblicos de muy diversas maneras; además, la crítica científica del Nuevo Testamento no ha contribuido especialmente a fortalecer la fe en el carácter divino de las Sagradas Escrituras. También es un hecho que el influjo de lo que se conoce como la Ilustración científica ha inducido a una gran cantidad de miembros de las clases cultas a abandonar la Iglesia o mostrarse radicalmente indiferentes ante ella. Si no se tratara más que de racionalistas contumaces o intelectuales neuróticos no sería difícil consolarse de su pérdida. Pero una gran parte de ellos son personas religiosas, sólo que incapaces de identificarse con las formas de fe existentes. De lo contrario, en efecto, sería muy difícil explicar el notable influjo que ejerce sobre los círculos protestantes más o menos cultivados el movimiento buchmaniano. El católico que le ha vuelto la espalda a la Iglesia muestra casi siempre una secreta o franca inclinación hacia el ateísmo, mientras que el protestante, siempre que ello le sea posible, opta por adherirse a un movimiento  sectario. El absolutismo de la Iglesia católica parece reclamar una negación igual de absoluta, mientras que el relativismo protestante admite variaciones.

Carl Gustav Jung. Acerca de la psicología de la religión occidental y de la religión oriental. Obra Completa. Volumen II. Editorial Trotta. 2008, Madrid.

Texto original de 1939

Sobre catolicismo e protestantismo ver também este texto sobre o conceito de “princípio protestante e substância católica